
Una de las figuras más importantes de la producción operística contemporánea de nuestro país es sin lugar a dudas la soprano Amelia Sierra. Con dieciséis años de práctica en el ámbito profesional como cantante y como docente, ha tenido la oportunidad de trabajar con los directores musicales y de escena más importantes de nuestro país, así como, con los cantantes más representativos del mundo de la lírica mexicana. Es así, que tuve la grandiosa oportunidad de conversar con ella para BroadwayWorld México. La entrevista se realizó en la Sala Angélica Morales de la Escuela Superior de Música del Instituto Nacional de Bellas Artes y se presenta a continuación.
Omar Muñoz (OM): Amelia, muchas gracias por permitirnos venir a entrevistarte a ésta que es tu alma mater y también el lugar donde realizas tu labor docente, preparando a las nuevas generaciones de cantantes de ópera y de concierto.
Amelia Sierra (AS): Muchas gracias a ti y a BroadwayWorld México por su interés en la promoción del arte y de la cultura de nuestro país.
Primero que nada, me gustaría saber un poco sobre tu infancia, ¿de dónde nació tu gusto por la música? ¿Te lo inculcaron tus padres de alguna manera?
No, no fue familiar. Sólo recuerdo que a mi papá le gustaba Ray Conniff y Los Panchos y que mi mamá escuchaba a las Hermanas Águila y a otras agrupaciones musicales del mismo estilo, pero no recuerdo que la inclinación musical que ellos tenían hubiera influido de alguna manera sobre mí. Fue hasta que, como una sorpresa o algo mágico, me encontré con la música en la secundaria, al entrar al coro del Maestro Pastor Cardoso Cardoso, cuando tenía tan sólo once años.
Me imagino que en un principio lo hacías un tanto por hobbie, pero ¿en qué momento se convirtió el canto en lo que querías hacer profesionalmente? Es decir, ¿cuándo y por qué decidiste que querías entrar a una escuela profesional de música?
Fíjate que no lo hacía por hobbie. Yo creo que la música me salvó porque en la adolescencia uno pasa por momentos difíciles y en mi caso, lo único que me tranquilizaba era la música. Por otro lado, saliendo del CCH apliqué para Literatura Dramática y Teatro en la UNAM, pero conocí a un amigo que me llevó a su coro y tras audicionar y pasar la prueba, comencé a cantar como soprano en las partes corales de la Carmina Burana. Sin embargo, la soprano solista se enfermó y me tocó cantar en su lugar ¡en la Sala Nezahualcóyotl a los 17 años! Tiempo después, el director del coro me dijo: “tú debes cantar, tú puedes ser cantante”. De hecho, también decidí entrar a la escuela porque me habían dicho que necesitaba desarrollar una técnica vocal con un maestro. Es decir, jamás pensé en entrar a una escuela para obtener un título, a mí lo que me interesaba era tener una técnica sólida para finalmente poder cantar correctamente. Te comento esto, porque nunca me pregunté si quería cantar de forma profesional. Cuando es para ti, la vida te lleva.
Amelia, platícanos cómo fue tu debut profesional como solista en una ópera en el Palacio de Bellas Artes.
En 1997 Gerado Kleinburg, que era el director de la Ópera de Bellas Artes en aquella época, me audicionó y me dijo que me iba apoyar. Tiempo después, me dio mi primera oportunidad como cover de Verónica Villarroel en el papel de Amelia Boccanegra de la ópera de Giuseppe Verdi, Simón Boccanegra. En esta producción, participé con el barítono Juan Pons y debido a que la Maestra Villarroel llegó muy cerca a las fechas de funciones, pues yo estuve ensayando en su lugar. Fue una gran época y tuve la oportunidad de conocer a cantantes muy importantes.
Todos sabemos que salir al escenario es una situación muy estresante y que impone bastante rigor. Muchos cantantes tienen rituales previos a salir, pero ¿tú tienes una técnica en específico o cómo te preparas?